autor:
Sin muchas ganas —no era afecto a ese tipo de fantasías
literarias—, comenzó a leer:
La trama se desarrollaba en un país incierto en el que toda
la población había sido confinada en sus casas a lo largo de los últimos meses
y podían salir solamente para atender a las cuestiones básicas. Debían hacerlo
con el rostro cubierto por un ancho bozal y quien no cumplía con esa
disposición, era encarcelado. Todos los habitantes —niños, adultos y ancianos—
llevaban permanentemente consigo un pequeño dispositivo con el que podían comunicarse
fácilmente aún con los lugares más remotos del planeta, y a través del cual
recibían incesantemente noticias, opiniones y alertas que eran emanadas de
centros de información distribuidos en todo el mundo, y que pertenecían a muy
pocos dueños. Esos mismos dispositivos, además, permitían que cada uno de los
habitantes de ese país pudiera ser rastreado y ubicado a cada instante en el
lugar en el que se encontraba. Todos sus movimientos y todas sus comunicaciones
—las que emitía, las que recibía y las informaciones que leía— eran almacenadas
por el gobierno.
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http://caminante-wanderer.blogspot.com/2020/09/la-distopia-de-don-gabino.html?m=0
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